Las comunidades y las personas estamos unidas íntimamente a nuestro entorno natural. Para conocerlo podemos clasificarlo en cuencas, que son los territorios por donde fluye el agua hacia una corriente principal y luego hacia un punto común de salida. Nuestras cuen- cas tienen límites muy claros –los cerros y las montañas que nos rodean– y el agua que fluye por ellas pertenece a su territorio.