La importancia de conciliar dos conceptos como cultura y desarrollo permite abrir nuevos campos de trabajo e investigación en las sociedades contemporáneas. En América Latina, el diálogo entre ambos términos se concreta en importantes avances constitucionales, particularmente en Ecuador y Bolivia, dos de los países donde mayores transformaciones se han dado. Cabe destacar la apertura de oportunidades en los ámbitos de la innovación institucional, por un lado, y de la capacidad propositiva de la sociedad civil y de las organizaciones indígenas, por el otro. En ambos casos, los gobiernos encuentran dificultades en la gestión de una nueva temática, producto de la instauración de un Estado intercultural. De ahí la importancia de profundizar en el estudio de este incipiente marco institucional y la necesidad de superar cierta parálisis estatal en la respuesta que desde las instituciones se da a una variada gama de demandas y estrategias planteadas por las organizaciones indígenas.