Al cumplirse 40 años de vida organizativa y 30 años del Primer Gran Levantamiento Indígena de 1990, durante el año 2020, La Voz de la Confeniae vuelve a rugir con fuerza para afirmar, en sus contenidos, el papel que la lucha callejera ha desempeñado en este periodo histórico, como aprendizaje y laboratorio principal para trazar la resistencia que, desde la Amazonía, concluya en una estrategia para concentrar el poder en las manos del pueblo frente la vorágine capitalista que nos oprime.
Surge una interrogante: ¿Cómo recogemos todos los planteamientos de nuestra vida organizativa histórica y contemporánea en una misma publicación, luego de dos décadas y media de abandono de tan importante herramienta de difusión? Seguramente existirán diversidad de respuestas, pero intentando cotejar una de ellas, vemos que muchas de las contestaciones a los hechos que ocurren en el presente pueden encontrarse en la historia de lucha organizativa y, con ello, podemos entender el vínculo indisoluble entre el presente y el pasado, entre el legado de nuestros apayayas y pamamas, con la nueva generación de runakunas y líderes populares que dirigieron la insurrección de octubre (2019) y las nuevas gestas históricas que han acentuado el poder del pueblo levantado frente al vacío de poder del Estado.