Consentimiento y Consulta en la Defensa Común del Territorio

Consentimiento y Consulta

En el marco de la ‘Escuela de Comunicación y Tecnologías Libres para la Defensa Común del Territorio’, los días del 20 al 28 de septiembre en la sede de la CONFENAIE en Union Base, Puyo (Ecuador), se abordó la importancia del Consentimiento Previo, Libre e Informado (CPLI) como un derecho fundamental de los pueblos indígenas, reconocido en el Convenio 169 de la OIT. Si bien los términos ‘consentimiento’ y ‘consulta’ suelen utilizarse de forma intercambiable, este texto busca proponer clarificar sus diferencias y su papel en la protección de los derechos de las comunidades locales. El consentimiento, como expresión máxima de la autonomía de los pueblos indígenas, implica una decisión libre e informada sobre proyectos que les afecten directamente.

El Consentimiento: Una Decisión Autónoma

El consentimiento, en términos generales, se define como la aprobación libre y voluntaria de una acción o decisión. En el contexto de los derechos humanos, el consentimiento libre, previo e informado (CLPI) ha adquirido una relevancia especial, principalmente en procesos de colonización y desarrollo. Este principio implica que las personas o comunidades afectadas por una determinada acción o proyecto deben ser consultadas de manera adecuada y contar con la información necesaria para tomar una decisión libre y voluntaria al respecto.

La etimología de la palabra «consentimiento» nos remite al latín «consentire», que significa «sentir con» o «estar de acuerdo». Esta raíz etimológica subraya la idea de una decisión compartida y acordada, basada en la voluntad de las partes involucradas.

La Consulta: Un Proceso de Diálogo

La consulta, por su parte, es un proceso de comunicación y diálogo entre diferentes actores sociales, con el objetivo de intercambiar información, opiniones y puntos de vista sobre un tema de interés común. En el ámbito de los derechos humanos, la consulta se ha convertido en un mecanismo fundamental para garantizar la participación de los pueblos originarios y las comunidades locales en la toma de decisiones que les afectan.

La etimología de la palabra «consulta» proviene del latín «consultare», que significa «buscar consejo». Esta raíz etimológica resalta la idea de un proceso de búsqueda de información y asesoramiento, en el que las partes involucradas comparten sus conocimientos y perspectivas.

Diferencias y Complementariedad

Si bien el consentimiento y la consulta están estrechamente relacionados, existen diferencias importantes entre ambos conceptos:

  • Alcance: El consentimiento se refiere a una decisión final y vinculante, mientras que la consulta es un proceso previo que puede o no culminar en un acuerdo. En otras palabras, la consulta puede llegar o no a un consentimiento, pero este no es el fin último de la consulta.

  • Participación: El consentimiento implica una participación activa de las personas afectadas, quienes deben ser informadas de manera adecuada y tener la oportunidad de expresar su opinión. La consulta también implica participación, pero en un sentido más amplio, ya que puede incluir a una mayor variedad de actores sociales.

  • Objetivo: El objetivo principal del consentimiento es garantizar que las decisiones tomadas respeten los derechos de las personas afectadas. La consulta, por su parte, tiene como objetivo fomentar el diálogo y la comprensión mutua entre las partes involucradas.

A pesar de estas diferencias, el consentimiento y la consulta son conceptos complementarios. La consulta es un proceso necesario para garantizar que el consentimiento sea libre, previo e informado. De esta manera, se asegura que las decisiones tomadas sean justas y equitativas para todas las partes involucradas.

Conclusión

El consentimiento y la consulta son dos pilares fundamentales de la protección de los derechos humanos. Ambos conceptos, aunque distintos, se complementan y son esenciales para garantizar la participación efectiva de las personas y comunidades en la toma de decisiones que les afectan. Al comprender las diferencias y la importancia de estos conceptos, podemos avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa, en la que los derechos de todos sean respetados. 

El CPLI es una herramienta esencial para proteger la integridad cultural y ambiental de los pueblos indígenas y garantizar su derecho a la autodeterminación. Más allá de ser un mero requisito legal, el CPLI es un proceso dinámico que debe respetar los tiempos culturales, los lenguajes propios y los sistemas de conocimiento de los pueblos indígenas. Los estándares internacionales y regionales enfatizan la importancia de obtener un consentimiento libre, previo e informado, aunque no siempre sea jurídicamente vinculante. En última instancia, el CPLI es fundamental para la supervivencia y el desarrollo sostenible de los pueblos indígenas.