Por Segundo Chuquipiondo
El líder indígena amazónico comparte sus reflexiones con el CEFO,
con voz pausada por la experiencia, desde el bosque, en el caserío Zapote,
Loreto, Perú.
Llegar hasta donde ahora vive Pizango, desde
Lima, no es una tarea fácil. Luego de un vuelo de una hora hasta Tarapoto, dos
horas y media en auto hasta Yurimaguas, emprender una trocha carrozable hasta
el caserío San Juan, para finalmente caminar unas dos horas y llegar a donde él
mismo denomina “Su Chacrita”.
Entre el 2008 y 2009, las comunidades nativas de
la Amazonía peruana ejercieron una acción de movimiento social y lograron
detener el avance de un gobierno urgido por cumplir acuerdos bilaterales a
costo de los derechos humanos. Han pasado un poco más de 14 años desde el
nefasto cinco de junio del 2009, en el que los peruanos se enfrentaron en una
batalla campal que dejó como resultado 33 muertos en el gobierno del
desaparecido Alan García Pérez. El “Baguazo” sentaría un antes y un
después para el movimiento indígena amazónico.

En aquel momento de la historia reciente,
Alberto Pizango Chota, fue el presidente de la Asociación Interétnica de
Desarrollo de la Selva Peruana, AIDESEP, y lideró la movilización, que se
desató por el interés de aprobar normas sobre la disposición de tierras en
comunidades nativas y campesinas para el extractivismo sin su consentimiento. El
rechazo de las comunidades en defensa de sus territorios, a lo que luego se
añadió, una pésima comunicación gubernamental con los representantes de
comuneros de cinco departamentos del Perú., desencadenó en uno de los
episodios más violentos desde el retorno a la democracia en el año 2001.El sol calienta el
ambiente más que antes, pero luego sopla el viento quien a su vez hace una
alianza con los árboles para regular la
temperatura de más de 38° a las 3 de la tarde. Pizango, no obstante,
luce fresco y responde pausadamente como si hubiera utilizado estos 14 años
para pensar sus palabras.
¿Por qué el 2009, marcó un antes y un después para los pueblos
indígenas amazónicos?
__ “Porque nuestro planeta tierra, la vida de
los seres humanos en general y de los bosques amazónicos del mundo, estaban en peligro, es la razón
fundamental por la que los pueblos indígenas que viven del bosque, sintieron,
mejor dicho, escucharon el grito de
auxilio de la naturaleza, por lo que salieron para hablar y elevar la voz de
esa vida armoniosa y vida plena, que
el gobernante de Perú en ese entonces no supo escuchar ni entender, ya que
se basó en aplicar el IUS IMPERIUM para quitar la vida armoniosa y favorecer
la desigualdad”.
¿Qué esperanza tiene el movimiento indígena en
tiempos de crisis política en el Perú?
__ “Que, los gobiernos cumplan con el acuerdo
firmado en el año 2015 al 2030 por los Estados miembros de la ONU, los 17
objetivos y 69 metas, para mitigar la crisis climática y reducir el
calentamiento global, como propuesta de los Pueblos amazónicos hemos dicho:
Seguridad territorial, para ejercer nuestro pleno derecho a gobernar dentro de
nuestros territorio ancestral, con visión de gobernabilidad, pero respetando el
orden constitucional y el irrestricto proceso democrático, que goza todo ser
humano”.
Dato: Cabe decir que la agenda nacional al 2030,
es armonizar tres elementos, por un lado, el crecimiento económico, la
inclusión social y la protección del medio ambiente, según la ONU. Esto solo puede lograrse si el Estado, las organizaciones de base y el
sector privado trabajan colaborativamente para alcanzar estos ambiciosos
objetivos.
¿Las organizaciones indígenas siguen en conexión
con el territorio? Es decir ¿recogen lo que tiene que
decir la comunidad?
Pizango responde con un categórico sí y añade: “La conexión con el territorio es
imprescriptible desde la concepción de la vida. O sea, hay un poderoso
arquitecto en cada sociedad humana, en el caso nuestro originario de los
bosques amazónicos, y en el caso para los Campuapiavi – Shawi, es KUNPANAMA,
que dio origen y estableció preceptos de la vida en armonía con la naturaleza,
sobre las 9 dimensiones espirituales, que explican esa relación armoniosa para
lograr la vida plena”.
__ Sin embargo, también necesitamos mencionar
que existe una contaminación de afuera hacia las organizaciones indígenas;
cuando hago mención a esto, no me refiero a la cooperación internacional
necesariamente, sino del mundo mestizo, al mundo “pendenciero” que nos hace
creer que podemos conseguir el poder sin las comunidades, sin nuestras bases.
Además de eso está la mala práctica administrativa por falta de capacidades en
las federaciones y organizaciones regionales.
__Finalmente me refiero a los dirigentes que operan
políticamente como sabuesos hambrientos de poder y control que no ceden al
cambio y han hecho del liderazgo indígena su modo de vida. Por mi parte,
considero que cada uno cumple un ciclo en las funciones que ocupa y que luego
sin salirse de su misión en la vida puede seguir haciendo esa función desde
otro espacio o como siempre propuse en AIDESEP, desde una Consejo de Ancianos,
o sabios indígenas.
Me detengo en esta parte y quisiera que nos
cuentes ¿cuál es la mirada de los
pueblos indígenas hacia sus ancianos?
Sonríe y bebe un poco de masato (Bebida tradicional que se
conoce en otros lugares como chicha), aclara su mente y continúa: “En el mundo
indígena amazónico, el mayor es respetado y cuidado por la comunidad en
agradecimiento a su esfuerzo y dedicación a la comunidad cuando era joven. A
diferencia del mundo mestizo, en algunos casos, cuando los abuelos son cada vez
más ancianos, representan quizá un estorbo o cargas no deseadas para la
familia, por eso lo primero que se les ocurre es enviarlos al asilo”.
¿Qué propondrías al respecto?
Que se puedan crear espacios de sabios indígenas
en todos los niveles de educación oficial y no oficial, que exista un consejo
de ancianos, un intercambio de los mismos, un espacio permanente en el que
puedan seguir contribuyendo en la formación de jóvenes desde su conocimiento.
Es muy interesante ¿Cómo se haría realidad?
Considero que, mediante un trabajo de campo, es
decir, en primer lugar, contar con una base de datos de ancianos indígenas,
iniciar un proceso de escucha activa y convertir estás reflexiones en políticas
públicas, pero eso sí, debe nacer de las mismas organizaciones indígenas, el
Estado quizás nunca lo haga.
A sus 59 años, el líder Alberto Pizango se ha
vuelto más reflexivo. Es un hombre maduro que afrontó con fortaleza la viudez y
el abandono de amigos y familiares que estuvieron apoyándolo mientras era visible
como dirigente indígena y que ahora lo recuerdan de vez en cuando.
Le agradecemos profundamente, que haya aceptado
conversar con el CEFO Indígena, ya que se negaba a realizar entrevistas con
medios de comunicación.