El uso y entendimiento de la energía en la Amazonía está ligada a los derechos de los Pueblos Indígenas, quienes, como es el caso de la Nación Siekopaai, han habitado y han conservado estos espacios desde hace miles de años. El manejo de la energía por parte de los Siekopaai no tiene solamente un valor económico, sino que ha sido parte de su cultura y cosmovisión. Ellos han aprovechado los recursos de la naturaleza para obtener energía de varias maneras: uso de la biomasa, que consiste en cosechar leña, y restos vegetales del bosque para usarlo como combustible (fuego) para cocinar, para quemar cerámica, para hacer canoas de madera, para usar en prácticas espirituales, entre otros usos. El fuego también se usaba y se usa para calentar el espacio y el cuerpo, en tiempos antiguos se debía mantener prendida siempre la fogata dentro de la vivienda para repeler a los insectos y a otros animales. También se usaba el fuego para encender mecheros (fabricados a base de resinas y aceites naturales) para alumbrar en la noche. El fuego se utilizaba también para las actividades de roza y quema para diseñar y crear tsio, jardines biodiversos importantes que garantizan la soberanía alimentaria. Los Siekopaai orientaban la ubicación de sus viviendas para aprovechar la energía eólica (viento), para refrescar y mantener seca la casa. La cosmovisión Siekopaai considera que el bosque y todos los seres materiales e inmateriales tienen energía propia, mediante la toma de yajé los sabios guían para conectarse con estas energías y asegurarse de que la relación entre los humanos y la naturaleza se mantenga en armonía. Cuando un sabio o una sabia muere, desde el cielo caen rayos y tormentas que generan fuertes vientos, estos sabios usan esa energía para convertirse en jaguares (Hurlem Payaguaje com pers., 2024).

En la actualidad la armonía entre humanos y naturaleza está rota, la vorágine de desarrollo basado en el capital y en el consumo promueve una explotación desmedida y desalmada de recursos energéticos, lo que ha causado daños irreversibles en los ecosistemas amazónicos y ha hecho dependientes de tecnologías y productos externos a los pobladores originarios de esa inmensa Amazonía. Las industrias extractivas de petróleo, minería, maderera; la construcción de represas hidroeléctricas, y las plantaciones a gran escala de palma africana, promueven la deforestación de cientos de miles de hectáreas de bosque nativo, privando para siempre de recursos naturales a los pobladores locales. Estas devastaciones, sumadas al cambio climático, están alterando el clima a nivel mundial.
Desde una comunidad pequeña en la Amazonía ecuatoriana un grupo de mujeres valientes pertenecientes a la Asociación Keñao, desde hace algunos años están en resistencia para defender su bosque y revivir su cultura a la máxima expresión, para ello escuchan la voz de sus ancestros, y ponen en práctica ideas para garantizar el uso eficiente de la energía, en el río Aguarico ellas se transportan en motores peque-peque para reducir el consumo de gasolina y aceite, han instalado sistemas de energía fotovoltaica en sus sede, llamada La Casa de la Mujer, y en la casa del internet comunitario. El uso de generadores de luz se hace estrictamente en casos en que es necesario alimentar maquinaria de alto amperaje y vataje.. Hace pocos días y por iniciativa de Keñao se puso en marcha la construcción de cocinas eficientes que promueven el uso de poca leña, el diseño de estas cocinas es simple, y se ha tomado en cuenta el desfogue del humo de la combustión, para lo cual se ha instalado en la cocina ductos de metal que dirigen el humo al exterior de las viviendas, así se evita que la gente inhale gases tóxicos. Estas cocinas permiten que las familias Siekopaai sigan preparando y manteniendo su arte culinario milenario, aquí se pueden preparar recetas únicas de los Siekopaai, como son: a’o (casabe), piara’ka (sopa picante), neapia (salsa de ají), u’kuisira’ka, katuri, jurú, yakë. Para mantener la sazón y características de los alimentos, la comida típica se hace siempre con leña. Además de estos aspectos de las cocinas eficientes, el uso de la energía a base de recurso del bosque es la aplicación práctica de la soberanía energética. Frente a la dependencia del uso del gas, que en la zona de la comunidad Remolino tiene un precio tres veces superior al precio del gas en la ciudad de Quito, estas cocinas permiten también que los abuelos y abuelas puedan cocinar sus alimentos ya que ellos no pueden cargar cilindros de gas debido a su peso. La gente de Keñao está consciente que el uso de la leña implica una reposición de ese recurso, para lo cual se han realizado y se seguirán realizando festivales de reforestación y restauración en la comunidad.

El uso tradicional de la energía por los pueblos indígenas de la Amazonía se basa en una profunda comprensión de su entorno y en un enfoque respetuoso con la naturaleza. Estas prácticas no sólo son sostenibles, sino que también forman parte de una cosmovisión en la que la energía no se concibe como un recurso explotable, sino como una parte del equilibrio natural. Mantener y revitalizar estos conocimientos es fundamental para asegurar la sostenibilidad de las comunidades y del propio ecosistema amazónico. El uso de la energía propia (humana) en actividades de caza excesiva, o en la tala de madera –que no sólo sirven para alimentar o satisfacer necesidades de sobrevivencia– implica un gran desequilibrio energético, que altera las características de los bosques, de las funciones ecológicas, y de los servicios ambientales, poniendo en serio peligro la conservación de la culturas originarias, de los bosques y la humanidad en general.