Amazonía peruana comunidad Siekopaai-Wuajoya, 6 de julio de 2022
«A continuación se encuentra publicado un texto de Yadira Ocoguaje, alfarera Siekopai de la comunidad Siekoya Remolino Ecuador, y organizadora del encuentro de cerámica ancestral en la comunidad de Wuajoya en Perú, actividad que fortalece los vínculos comunitarios y la cultura»

“Cuentan las abuelas que antes había una niña cuya mamá era una experta ceramista, pero ella y su esposo murieron, y la niña se crió con su tío…esta niña creció y cuando era joven se fue al río y vio que unas señoras recogían arcilla para hacer cerámica, la joven se acercó para que le enseñaran lo que estaban haciendo, pero estas señoras se burlaron de ella y le embarraron con barro su cara y cuerpo, dejando a la joven en la orilla llorando, desconsolada…luego del fondo del río emergió una figura de mujer que le dijo a la joven: no llores, soy tu madre que te viene a entregar la mejor arcilla, las señoras se llevaron sólo los excrementos del oko-yai (jaguar del agua), toma esta arcilla, corre al árbol de wewe (Jacaranda copaia) y bajo su sombra te enseñaré a hacer ollas, tiestos, adornos…después de enseñar a la hija la señora se regresó al río y se convirtió en oko-yai.” – Leyenda de la cultura siekopaai, (Interpretación y recopilación: Yadira Ocoguaje, 2022).

Nuestros ancestros nos enseñaron a convivir con el bosque y a utilizar todo lo que este medio nos brinda. El bosque, nuestra querida selva nos brinda: alimento, cobijo, medicina; de ahí obtenemos todos los materiales necesarios para garantizar nuestra buena vida (De’oye Paiye). De todos los materiales que permiten hacer utensilios, nuestra cerámica Seikopia (Soto Tëowëose’e) jugó un papel importante en nuestro desarrollo cultural, si bien nuestros antepasados tenían mucho alimento disponible, este no podía ser procesado ni cocinado. Fue a partir del desarrollo de nuestra propia cerámica, que los alimentos comienzan a ser procesados. Pero pasaría un poco de tiempo para darnos cuenta de la enorme importancia de los utensilios de barro para el desarrollo de nuestra gente y su cultura, en este punto a estos simples utensilios se comienza a adornarlos y a pintarlos plasmando ahí nuestra simbología y cosmovisión, los primeros curanderos Siekopaai cocinaron nuestra planta maestra, el yajé, en vasijas de barro.

Hasta hace algunos años los Siekopaai obteníamos nuestros alimentos y todos los materiales únicamente del monte, nuestras vasijas, tiestos, ollas de cerámica siempre estuvieron a nuestro lado. En la actualidad nuestras formas de vida han tomado un nuevo rumbo, hoy usamos nuevos materiales y utensilios, los cuales han llegado con el desarrollo de actividades industriales que se asientan en nuestros territorios.
La vida actual en nuestras comunidades ha provocado que dejemos en un rincón la elaboración de nuestra cerámica propia, por suerte todavía están con nosotras nuestras sabias abuelitas, en sus corazones y manos todavía está viva la cerámica Siekopaai. Cómo jóvenes orgullosos de nuestra raíz y de nuestro presente, no vamos a permitir que esa flama de sabiduría se extinga.
Para trabajar en el fortalecimiento del exclusivo arte de la cerámica Seikopaai trabajamos con la Fundación Raíz-Ecuador y logramos el auspicio del programa Beyond Lagartococha colegio British School de Quito (BSQ), así desarrollamos y ejecutamos el encuentro cultural de cerámica ancestral Siekopia, el mismo que consistió en llevar a un grupo de jóvenes y ancianos de la comunidad Siekoya Remolino, asentada en el río Aguarico, provincia de Sucumbíos en la Amazonía ecuatoriana, hasta la comunidad Siekoya de Wuajoya en la Amazonía peruana, fue un viaje largo lleno de emociones y lluvia, sabíamos que en Wuajoya encontraríamos a nuestras familias, y a las sabias abuelas que saben mucho de cerámica. Wuajoya es el centro de origen de los Siekopaai, por eso decidimos hacer ahí este encuentro por la enorme carga histórica y simbólica que ella representa para todos los Siekopaai.

Durante dos días, niños, niñas, jóvenes, hombres, mujeres, abuelas y abuelos compartimos nuestro tiempo preparando arcilla, quemando y cerniendo corteza del árbol yasó (Licania apetala), moliendo pinturas, moldeando cua’koro (ollas) yurupë (vasijas de agua), sokotë’ki (tiestos), etc., todo esto en un ambiente íntimo, único, y de complicidad. Sabíamos que estábamos frente a frente con nuestro origen, pasado y presente. Los hombres que nos acompañaban, para no quedarse atrás también explotaron sus habilidades y se dedicaron a fabricar maró (coronas). Los entretiempos durante este encuentro los disfrutábamos comiendo nuestra comida típica, y hablando con nuestros familiares a quienes no vemos con frecuencia, o nunca. En el encuentro mientras trabajamos la arcilla y creábamos varias figuras, aprovechamos para cantar nuestras canciones antiguas, con lo cual dábamos alimento a nuestros corazones, este sentimiento nos empujó para concentrarnos y hacer piezas únicas y bellas. En este encuentro nos divertimos mucho, aprendimos, perfeccionamos nuestras técnicas; después de dos días el encuentro fue llegando a su final. Esa tarde quemamos y horneamos las cerámicas, comimos nuestra última comida como gran familia, y en horas de la noche todas las personas de la comunidad y su dirigencia nos agradecieron por esta actividad y nos comprometieron para que continuemos haciendo estos encuentros. Ahora le toca a la gente de Wuajoya ir a hasta Siekoya Remolino, para continuar moldeando nuestra cerámica.
Estoy feliz de contribuir para que la cerámica sea una actividad que se practique siempre en nuestras comunidades, lo importante ahora es buscar más aliados para que nos auspicien estos encuentros e iniciativas, así como la búsqueda de mercado para la venta de nuestras piezas de cerámica. Los fondos que podamos obtener de la venta de nuestra cerámica servirán enormemente para que nuestras mujeres en especial, puedan atender aspectos de educación y salud que tanta falta nos hacen.

Sin duda el valor de conservación cultural de esta iniciativa es enorme, pero el valor de conservación de nuestra naturaleza también se plasma en esta atractiva iniciativa, sabemos que para trabajar la arcilla dependemos de mantener las orillas de los ríos en buen estado, con vegetación nativa. Usamos algunos recursos vegetales que debemos reponer por lo que estamos planteando un plan de reforestación de nuestra cuencas y esteros.
Les contaremos nuevas historias sobre nuestra cerámica y actividades para conservar nuestra cultura y nuestro bosque, hasta pronto.
Texto: Yadira Ocoguaje®, Técnica Siekopaai de cultura y género Fundación Raíz-Ecuador.