¡Hay que vivir bien!

La madrugada fría de Quito del jueves 9 de noviembre anuncia el comienzo de un nuevo viaje a territorio amazónico. La misión del CEFO: llegar a Wajoya -origen de la nación Siekopai- para un encuentro binacional de mujeres ceramistas y la entrega de una canoa que facilitará la conexión entre las mujeres Siekopai. Es decir, permitirá que vuelvan a caminar por el territorio de sus ancestros.


Sin importar el frío, el equipo del CEFO parte hacia su primera parada: la comunidad Siekopai de Siekoya Remolino en la provincia de Sucumbíos. Aquí nos encontraremos con las mujeres de Keñao, asociación de mujeres Siekopai que desde el año 2022 vienen impulsando la conservación de su territorio mediante la cerámica ancestral. En Shushufindi nos recibe Yadira Ocoguaje y Milena Piaguaje,  dos de las varias mujeres de la asociación que lideran este nuevo reencuentro de una nacionalidad dividida por los conflictos bélicos entre Ecuador y Perú del siglo pasado.


Conversamos un largo rato mientras realizamos las compras de provisiones. Yadira nos explica el propósito del viaje y los preparativos. Hace más o menos 3 semanas ella viajó junto a una delegación pequeña en un peke-peke para apoyar en la construcción de la Tuikë wë’e que albergaría a las ceramistas en su siguiente encuentro. Fue un viaje de 3 días por el río, Aguarico, Napo y Santa María en dónde el deseo de reconstruir el gran territorio Airo Pai mantuvo a la tripulación a flote.


Partimos


Somos 5 hombres y 10 mujeres repartidos en 2 canoas. Ánimos: al 100%. Provisiones: al 80%- las mujeres se ríen- y es que llevamos 10 latas de atún; un quintal de arroz y cerca de 50 salchichas –kuirisitos– para una travesía de 5 días por la Amazonía profunda. Son aproximadamente 12 horas de viaje hasta llegar al Río Santa María a la comunidad de Wajoya cuyo nombre significa Río de Batalla por la victoria de la nación Siekopai frente a batallones portugueses que venían a conquistarlos. Sin embargo, nos enteramos que previo a este suceso, la comunidad tenía el nombre de Sotoya que se traduce a río de arcilla. ¡Otra señal de que vamos por el camino correcto!


Yadira, Milena y Liliana lideran el viaje con un as bajo la manga: un balde de chicha fresca que se va fermentando y preparando en puntos estratégicos para mantener alto el espíritu. Una abuela murmura en una de las canoas “Hay que viajar bien”. Los motores se encienden y avanzamos río abajo por el Aguarico durante las próximas 7 horas hasta llegar a Cabo Pantoja, límite con el Perú. Luego del almuerzo, serán cerca de 4 horas de recorrido por el Napo hasta la bocana del Santa María en donde nos adentramos a lo profundo del Airo Paai hasta llegar a la antigua Sotoya.


Serpenteando por los ríos del Airo Paai


Viajamos acompañados de la antropóloga peruana, Luisa Belaunde, quien a través de las páginas de “Viviendo Bien” nos ilustra algunos matices de la vida en Wajoya  en los años 1990.  Surge una primera reflexión importante sobre el territorio SIekopai o mejor dicho, Airo Paai, cuya “traducción literal es “gente de monte” pero su uso contextual connota pertenencia territorial y significa, más precisamente, “gente de este monte”, es decir, una gente heredera de una selva legada a sus ancestros por la divinidad Ñañe, en la que las personas de afuera solo debemos entrar con su autorización”. Hay que pensar bien antes de entrar al Airo Paai, solo así Ñañe nos abrirá las puertas.


Por otro lado, a pesar del nuevo motor de “Kwakwiyo”, canoa gestionada gracias al trabajo de las lideresas Siekopai, el viaje es lo suficientemente largo como para no nombrar a algunos personajes importantes de los cuales estábamos cada vez más cerca. Luis Elvira nos presentó a Óscar y Liberato. Las Keñao conocen a Claudia, Roldán y la abuela Celinda. Pablo, con casi 40 años de trabajo junto a los Siekopai, nos cuenta anécdotas donde aparecen personajes conocidos como Amable, Cesáreo y Delfín. 


Al llegar fue muy emotivo poder ponerle un rostro a muchos de estos hombres y mujeres Siekopai. Asimismo, fue un golpe de realidad comprender que la vida en Wajoya ya no era una continuación fidedigna de lo descrito por Belaunde hace más de 20 años. La nación Siekopai en Wajoya se enfrenta a nuevos retos, oportunidades y amenazas. Surge una segunda reflexión: sería muy valioso poder estudiar los cambios y continuidades en la filosofía social de los Airo Pai ¿Cómo se vive y piensa bien en el siglo XXI?; ¿Cómo han mutado las relaciones de género entre Hombres y Mujeres Siekopai?; ¿Cómo se ejerce la crianza en las comunidades Siekopai 30 años después del trabajo de campo de “Viviendo bien”?


La primera noche cierra con un evento canónico en dónde surgirán más preguntas que respuestas. Al llegar a la comunidad, somos invitados a un cumpleaños neo-Siekopai en donde ahondamos en la necesidad de una nueva versión de este estudio.  Parlantes desenfrenados que alternan entre reggaeton, música en paikoka -lengua de los Siekopai- y una versión extendida de Feliz Cumpleaños, marcan el ambiente de un escenario tierno y totalmente surrealista en medio de la selva loretana, territorio Airo Paai. Las otras actividades  continúan mañana sábado 11 de noviembre.


La arcilla sagrada del Airo Paai


Arrancamos un poco tarde, el viaje había molido al equipo y no supimos responder al llamado de las 5:00 a.m para tomar yokó. Sin embargo, Roldán Ankutere, Apu de la comunidad, nos lleva al lugar indicado para conseguir un yokó fresco y potente. Al fin y al cabo, iba a ser un día ajetreado con la asamblea de entrega del motor y otras donaciones previo al gran encuentro de ceramistas que empezaría el día domingo. Liliana Payaguaje da las palabras de bienvenida y la comunidad de Wajoya luce emocionada al ver a sus familiares venidos desde tan lejos.




El domingo es un día más relajado pues la gente se concentra contenta  en el nuevo Tuikë wë’epara ir a buscar arcilla a la laguna cercana de weapa´pura -laguna de maíz en paikoka- con la canoa nueva. Pasaron 45 minutos y entre chicha y chicha,  la gente seguía llegando, se trataría de una prueba de fuego para la nueva “Kwakwiyo”. Sin embargo, Yadira nos recuerda que “Kwakwiyo” es un pájaro cantador de las lomas, famoso por su  vigoroso canto. Nos quedamos tranquilos.



No tenemos una cuenta exacta de las personas, pero mujeres, hombres, niños y niñas navegaban hacia un lugar sagrado de recolección de arcilla. Luego de “pedir permiso” a Ñañé, Roldán parquea la canoa y es el primero en zambullirse. Sale rápidamente con un puñado de una arcilla de tonalidad clara. Un tipo totalmente diferente al que Lili, Yadira y Milena conocen en Remolino. De un momento a otro, más de 30 almas estamos chapoteando y recolectando arcilla fresca mientras las abuelas ayudan a procesarla. La felicidad es absoluta.




Llegamos a la comunidad, almuerzo rápido y arranca la preparación de la arcilla. Es un momento sumamente importante ya que en Wajoya existen los últimos remanentes del yasó (Licania apetala) árbol fundamental para que la cerámica Siekopai sobreviva las brasas durante su cocción al brindarle plasticidad a la mezcla. ¿Cómo descubrieron este uso las abuelas Airo Paai?


El día parece no terminar Cenamos en la casa de Roldán junto a la comunidad, nos reímos y hablamos  de algunos acuerdos y propuestas para dar continuidad y expandir la iniciativa y seguir apoyando el empoderamiento económico y cultural de las mujeres de Wajoya. El CEFO expone la potencialidad de implementar una red comunitaria con la estrategia impulsada junto al Laboratorio Popular de Medios Libres. Hablamos profundamente sobre la importancia de la cultura, “Sin arraigo cultural no vamos a lograr una conservación efectiva” resuena como otra reflexión importante de esta visita.


Un regreso largo con promesas de retorno

Antes de partir miramos una última vez el mapa del territorio de Wajoya en donde,  luego de un trabajo minucioso realizado por la comunidad y sus aliados, se ha logrado identificar importantes lugares históricos del territorio Airo Pai. Sitios de recolección de arcilla, lugares encantados y  sagrados, casas para tomar Yagé y comunidades históricas. Todos estos lugares se extienden por cerca de 200.000 hectáreas que actualmente defienden los Siekopai. Un territorio que se extiende por encima de los bordes impuestos por los estados nacionales.




Cargamos el equipaje y salimos sonriendo ya que nos damos cuenta que los Kuiricitos están intactos dentro de la canoa. “Llevando. Trayendo”, una frase del abuelo Cesáreo, recuerda Pablo y saca unas risas de la tripulación que ahora regresa en una sola canoa. “Kwakwiyo” estaba en su nuevo puerto. Todavía no lo sabemos, pero serán 17 horas de viaje. Suficiente para poder planificar el encuentro binacional en Siekoya Remolino de enero del 2024. Una nueva oportunidad de dialogar sobre la importancia de las prácticas culturales lideradas por mujeres para la conservación y desarrollo integral de los pueblos indígenas amazónicos.

“La profesionalización de sus hijos es la expresión de su entendimiento de una práctica de la crianza que se transforma para generar nuevas formas de autonomía.” Belaúnde nos invita a una última reflexión antes de subir la cordillera. La autodeterminación y autonomía sólo puede lograrse si concretamos intervenciones a largo plazo en donde el acompañamiento territorial y un adecuado proceso de consulta continua abrirán las puertas a  oportunidades diversas para los SIekopai. Oportunidades que podrán alcanzarse mediante la formación de una nueva camada de lideresas y líderes jóvenes Airo Pai. El CEFO se compromete a acompañar a la nacionalidad en este proceso, tejiendo alianzas estratégicas y trabajando mano a mano con los Airo Paai desde su territorio. ¡Hay que vivir bien!