La milpa y otros agrosistemas tradicionales son
fundamentales para la conservación del patrimonio biocultural,
igualmente el ejercicio de diversos derechos humanos como la
identidad cultural, el manejo tradicional y autogestivo del
territorio, los recursos naturales y el derecho a la alimentación
culturalmente pertinente, entre otros; es por ello que
consideramos importante impulsar procesos colectivos para
la construcción de estrategias que nos permitan mantener
esta riqueza biológica y cultural que ha sido sostenida
comunitariamente por miles de años.
Sin embargo, actualmente la agricultura campesina está siendo
relegada debido a las políticas públicas que favorecen el
consumo de productos agroindustrializados, mismos que están
generando cambios importantes en los hábitos alimentarios y
que ponen en riesgo la salud y la soberanía alimentaria de las
comunidades campesinas.