Los arrecifes de coral son ecosistemas marinos extremadamente diversos y complejos, comparables en riqueza biológica a las selvas tropicales. Se ubican únicamente entre los trópicos y son altamente sensibles a cambios físicos, químicos y biológicos. Además de su gran biodiversidad, cumplen funciones ecológicas esenciales: regulan fenómenos naturales que afectan a poblaciones costeras, mantienen condiciones ambientales clave, poseen un alto valor cultural y recreativo, y proporcionan recursos pesqueros fundamentales para la alimentación de comunidades costeras.