En los últimos años la población indígena se ha incorporado cada vez con más fuerza en los
flujos migratorios nacionales e internacionales, enfrentando diversos problemas en su
incursión migratoria, principalmente violación de derechos humanos y laborales. Este
proceso de incorporación de la población indígena a los flujos migratorios, está provocando,
además, cambios en la configuración de las poblaciones de origen y complejos fenómenos
de transculturización, tanto en los nuevos asentamientos indígenas localizados en México,
como en los Estados Unidos.