Realizar y participar de manera libre y sin riesgos la labor de defensa de los derechos humanos ambientales, es un derecho de cualquier persona que habita en América Latina y el Caribe. Sin embargo, quienes
se dedican a la defensa y protección de la tierra, el territorio, los recursos naturales y del medio ambiente,
realizan un trabajo peligroso ya que muchas veces son objeto de agresiones y ataques hacia su vida e integridad física o hacia la de sus familiares, debido al trabajo de defensa de derechos humanos que realizan.
Sólo en el año 2014 se observaron 116 asesinatos de defensores de la tierra y el medio ambiente1
en 17
países del mundo. De este total, aproximadamente tres cuartas partes de estas muertes tuvieron lugar en
Centroamérica y Sudamérica. El sureste asiático fue la segunda región más afectada. El país más peligroso
es Brasil, seguido de Colombia, Filipinas y Honduras