La educación ¿un derecho de todos?

Ecuador de manera altiva y orgullosa celebra 200 años de liberación de la colonia española, “somos libres” desde hace 2 siglos se lee y se escucha, desde entonces quedó en manos de diferentes gobiernos lograr que Ecuador alcance los niveles de vida de otras naciones, manejar de forma autónoma nuestro crecimiento, dependió mucho de la visión de unas pocas autoridades de ese tiempo. Estaba y está claro que para surgir como una nueva nación necesitábamos una población educada en los principios y valores de una cultura mayormente blanca mestiza, es así que la educación se convirtió un privilegio de las elites económicas, dejando de lado a muchos.

Dos siglos después, la educación se convirtió en un derecho en casi todas las naciones del planeta, se han elaborado sendos contextos normativos sobre este derecho a escala global (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Convenio 169 OIT, Convenio sobre los Derechos del Niño, Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, etc.) a nivel nacional el Ecuador cuenta con una constitución de avanzada que garantiza el derecho a la educación a todos los niños y niñas sin distinción de clase u origen étnico. A pesar del tiempo transcurrido y del desarrollo de herramientas y normativas para lograr que todos los ciudadanos del Ecuador accedan a una educación de calidad, la brecha entre pobres y ricos, entre población mestiza e indígena/afroecuatoriana/campesina es enorme; basta revisar las estadísticas de las organizaciones gubernamentales e informes de organizaciones multilaterales para entender que el acceso a la educación por parte de poblaciones minoritarias es deficiente.

Sumado a esto, el acceso a una educación de calidad en la región amazónica del Ecuador se complica, ya que no sólo el derecho escrito garantiza eso, en una región compuesta de áreas naturales de importancia relevante para el país y el mundo, en cientos de comunidades de 11 nacionalidades, la mayoría de asentamientos indígenas no cuentan con una infraestructura educativa, ni con maestros formados con calidad, menos aún cuentan con materiales educativos, -aquí se escribe sobre escuelas de formación inicial, elemental y básica, las estadísticas bajan significativamente si se toma en cuenta las cifras sobre el número de establecimientos de educación media y bachillerato-, así vemos que son muy pocos los estudiantes de las nacionalidades indígenas de la Amazonía que pueden acceder y titularse a nivel universitario.

A la par del aniversario libertario estamos pasando el efecto de una pandemia global que llegó a todos los rincones del planeta, afectó y mató a muchas personas, y reveló una realidad que ni las más grandes intenciones y convenios de acceso a educación pudieron prever; toda la humanidad tuvo que quedarse en pausa, no salir, en esas condiciones el acceso a la educación se garantizaba, en estos tiempos tecnológicos, a través de la conexión a internet, ¡gracias al cielo! Pero esto funciona en una buena proporción para poblaciones urbanas y probablemente campesinas, las comunidades indígenas de la Amazonía no cuentan con servicios básicos, menos aún con conexiones a internet, lo que agranda nuevamente la brecha en el acceso a la educación.

A pesar de la difícil situación con respeto a la educación y más allá de sólo enunciar y lamentarnos sobre esta realidad, quiero sacar a relucir 2 esfuerzos que se llevan a cabo en la Amazonía ecuatoriana para garantizar el acceso a la educación, uno tiene que ver con la Fundación Equitable Origin, organización que trabaja con los derechos de los Pueblos Indígenas, y que en un esfuerzo conjunto con INVENEO y la Confederación de Nacionalidades Indígenas de la Amazonia Ecuatoriana CONFENIAE, están desarrollado un proyecto para dotar de servicios de internet a comunidades Amazónicas de la Nacionalidad Shuar en la provincia de Zamora Chinchipe, colaborando de esta manera para tratar de acortar la brecha de acceso a la conexión y comunicación como pilar para la acceder a una buena educación en las comunidades indígenas amazónicas.

Además existe un programa muy interesante que se llama Beyond Lagartococha, que se ejecuta bajo el paraguas de Fundación Raíz-Ecuador, nuestra organización hermana en Ecuador, y está dirigido y organizado por un grupo de estudiantes de colegios privados de Quito, ellos conscientes de la realidad y las carencias que tienen las comunidades Siekopai del Perú para contar con una infraestructura educativa, docentes preparados y materiales pedagógicos, se han organizado desde hace algunos años para realizar fiestas estudiantiles, ferias, ventas de garaje, concursos, etc., con la finalidad de levantar fondos, su iniciativa ha sido muy exitosa en estas actividades, los fondos recaudados sirvieron en la construcción de 2 centros educativos en las comunidades de Mañoko en Lagartococha y Paiquenapë ubicadas en plena selva amazónica peruana y que colinda con la Amazonía ecuatoriana, en estos 5 años que ha durado el proyecto los fondos también han servido para contratar a 2 maestros Siekopai, los cuales han recibido un salario mensual y capacitación, próximamente obtendrán el título de maestros especialistas en educación intercultural bilingüe; a la par esta iniciativa atiende algunos aspectos de salud comunitaria y está empezando apoyar actividades de fortalecimiento cultural.

Esta iniciativa nos demuestra a todos, que al dejar de lado nuestra zona de confort y al expandir nuestro corazón, podemos traspasar fronteras y ayudar de forma significativa a quienes lo necesitan. Por ahora, estás comunidades lejanas, pueden sentirse tranquilas, su cultura no se desvanecerá y las nuevas generaciones podrán enfrentarse de forma proactiva a un mundo global, mercantil y conectado, que ya está en estos lugares otrora indómitos y lejanos.