Henrietta Yurchenco visitó México por primera vez en 1941, invitada
por el pintor mexicano Rufino Tamayo a quien había conocido en Nueva
York. Tras algunos meses de estancia en el país y fascinada por los relatos
sobre los indígenas, su música y sus bailes, se convirtió en la pionera en
grabar discos con esa música, al integrarse a un proyecto cultural internacional, coordinado por el doctor Manuel Gamio, cuyo fin era la recopilación de música indígena latinoamericana para que su difusión formara parte e influyera en la producción musical contemporánea.