Los pueblos originarios y las comunidades locales atesoran valiosos sistemas de conocimiento y un buen manejo ambiental, fruto de una profunda relación con sus territorios a lo largo de generaciones. Esta sabiduría ancestral, basada en diversas fuentes de información, les permite comprender y gestionar de manera sostenible estos ecosistemas y sus recursos de manera autónoma.
La rápida expansión de la colonización y el sistema económico capitalista, ha desconocido y desprestigiado estos conocimientos, priorizando el modelo extractivista desde los megaproyectos para imponer el desarrollo, ante esta dinámica las tecnologías y la digitalización han tomado un papel importante al estar en constante invasión. Es donde los dispositivos móviles y plataformas digitales han abierto nuevas oportunidades para descolonizar e integrar este conocimiento local al monitoreo. La participación activa de las comunidades indígenas resulta invaluable para romper con el extractivismo epistémico de las comunidades. El monitoreo comunitario emerge como una herramienta poderosa para enriquecer la comprensión científica en diversos aspectos:
- Estado y tendencias de la biodiversidad: Se pueden realizar seguimientos detallados de la flora y fauna, identificando especies en riesgo o monitoreando cambios en sus poblaciones, a causa de los megaproyectos.
- Cambios en el uso del suelo: El monitoreo comunitario permite detectar patrones de deforestación, expansión agrícola o alteraciones en los ecosistemas.
- Pérdida de hábitat: Se pueden identificar y cartografiar áreas críticas para la conservación de la biodiversidad, priorizando esfuerzos de protección.
Usos locales de plantas y animales: Se documenta el conocimiento tradicional sobre las propiedades medicinales, alimenticias o culturales de las especies locales. - Causas del cambio ambiental: Las comunidades pueden aportar información valiosa sobre las presiones ambientales que afectan sus territorios, como la contaminación.
- El trabajo de monitoreo en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, ha implicado reconocer y priorizar el conocimiento ancestral del pueblo maya sobre el territorio. Históricamente, la conservación se ha implementado desde una visión occidental, a menudo excluyendo o minimizando el papel de las comunidades locales. En Calakmul, esto se traduce en la necesidad de revertir esa tendencia, integrando activamente a las comunidades mayas en los procesos de monitoreo y gestión. Esto significó valorar sus sistemas de conocimiento tradicionales sobre el uso de plantas y animales, los ciclos naturales y del tiempo y las interacciones ecológicas, reconociendo que este conocimiento se ha transmitido a lo largo de generaciones y es fundamental para la comprensión y el manejo sostenible del ecosistema.
- La descolonización en la conservación de la selva maya
- La vinculación del trabajo de monitoreo con la descolonización en Calakmul se centra en la colaboración equitativa entre científicos y comunidades mayas. Esto implica pasar de un modelo de «ciencia ciudadana», donde las comunidades simplemente recolectan datos para investigadores externos, a un modelo de «ciencia indígena» o «conocimiento compartido», donde las comunidades participan activamente en el diseño, la implementación y el análisis del monitoreo. El uso de tecnologías y dispositivos móviles, pudo facilitar este proceso, permitiendo a las comunidades documentar sus observaciones, compartiendo la información y participando en la toma de decisiones. Sin embargo, fue crucial que estas tecnologías se utilizaron de manera que se respetaron los protocolos culturales y los derechos de las comunidades sobre su conocimiento.
- El principal reto que enfrenta la Reserva de la Biosfera de Calakmul ante la imposición del megaproyecto del Tren Maya, al atravesar o bordear la reserva, genera presiones sobre los ecosistemas, la biodiversidad y las comunidades locales, especialmente el pueblo maya. En este contexto, el trabajo de monitoreo adquiere una importancia crucial, ya que debe proporcionar datos científicos rigurosos e información sobre los impactos reales del tren, tanto durante su construcción como en su operación. Para así documentar los cambios en el uso del suelo, la fragmentación del hábitat, las afectaciones a la flora y fauna, y las transformaciones en las dinámicas sociales y económicas. De esta forma, el monitoreo se convierte en una herramienta esencial para la toma de decisiones informadas, la mitigación de impactos negativos y la defensa del territorio desde una perspectiva de descolonización de la conservación.
- Ante el complejo panorama que representa el Tren Maya para la Reserva de la Biosfera de Calakmul, desde 2019, Equitable Origin, en colaboración con el Centro de Fortalecimiento de los Derechos Indígenas (cefoindigena.org) y aliados, impulsa un trabajo comunitario en cuatro comunidades de Calakmul, buscando consolidar una red de defensa, aprendizaje y monitoreo territorial sobre 20,000 hectáreas. Este esfuerzo se centra en la descolonización de la conservación en las comunidades mayas para que sean los actores principales en la vigilancia de los impactos del megaproyecto.
Mediante la capacitación de comunicadores y monitores en herramientas de monitoreo (cámaras trampa, drones, encuestas a conocedores clave), el establecimiento de redes comunitarias de internet y la creación de polígonos y metodologías de monitoreo territorial con un sistema de información georreferenciada, se busca generar una base de datos autónoma gestionada por las propias comunidades. De esta manera, se transita de un modelo de conservación impuesto externamente a uno donde el conocimiento y la participación activa de las comunidades mayas son centrales para la defensa de su territorio y la gestión sostenible de sus bienes y recursos, permitiéndoles comunicar directamente cualquier afectación a la naturaleza y a sus derechos territoriales.
En colaboración con los «Defensores de la Selva Maya», se ha desarrollado una propuesta para comprender y transformar la realidad mediante el pensamiento crítico y el método científico, aplicados a las problemáticas sociales contemporáneas en las comunidades de La Mancolona, La Virgencita, Los Ángeles y Once de Mayo. Este trabajo conjunto se enfoca en la descolonización de la conservación al priorizar el fortalecimiento de la gobernanza participativa en los territorios. Se han desarrollado metodologías y técnicas para mejorar la gestión territorial, buscando construir sistemas de información sólidos que permitan la toma de decisiones basadas en evidencia. Estas decisiones abarcan aspectos cruciales como el manejo del recurso hídrico, el control de la caza, la sensibilización ambiental, el control del uso de agroquímicos y la implementación de respuestas tempranas ante emergencias, empoderando a las comunidades para gestionar sus propios bienes y recursos de manera sostenible.
Para lograr estos objetivos, se facilitó el acceso a herramientas tecnológicas como drones, cámaras trampa y estaciones meteorológicas, que contribuyen a obtener información actual y oportuna sobre el desarrollo del territorio. Este enfoque no se limita a la mera recopilación de datos, sino que busca fortalecer las capacidades de planificación territorial de las comunidades, incluyendo la construcción de infraestructura y equipamiento, así como el análisis de los cambios en los usos del suelo. Al proveer estas herramientas y conocimientos, se busca consolidar la autodeterminación de los pueblos indígenas y sus territorios, reafirmando el monitoreo como una herramienta fundamental para la descolonización de la conservación, donde las comunidades son los actores centrales en la gestión y protección de su patrimonio natural y cultural.
Aportaciones
La importancia del monitoreo territorial liderado por las comunidades originarias, específicamente el pueblo maya en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, como una herramienta crucial para la descolonización de la conservación. Tradicionalmente, la conservación se ha implementado desde una perspectiva occidental, excluyendo el conocimiento ancestral de las comunidades locales. Sin embargo integrar este conocimiento, a través de un enfoque de «ciencia indígena», es esencial para una gestión sostenible del territorio.
El monitoreo comunitario, empoderado por el uso de tecnologías como dispositivos móviles, cámaras trampa y drones, permite a las comunidades documentar y analizar información sobre diversos aspectos, incluyendo el estado de la biodiversidad, los cambios en el uso del suelo, la pérdida de hábitat y las causas del cambio ambiental. Este enfoque contrasta con el modelo de «ciencia ciudadana», donde las comunidades simplemente recolectan datos para investigadores externos.
Iniciativas como la impulsada por Equitable Origin y el Centro de Fortalecimiento de los Derechos Indígenas (cefoindigena.org), en colaboración con los «Defensores de la Selva Maya», buscan fortalecer las capacidades de monitoreo y gobernanza territorial de las comunidades mayas. A través de la capacitación, el acceso a tecnologías y el desarrollo de metodologías de monitoreo, se busca consolidar una red de defensa, aprendizaje y monitoreo territorial autónoma, gestionada por las propias comunidades.
La descolonización de la conservación en Calakmul se centra en la participación activa y el empoderamiento de las comunidades mayas. El monitoreo territorial, impulsado por el conocimiento ancestral y las herramientas tecnológicas, se convierte en una herramienta clave para la defensa del territorio, la gestión sostenible de los recursos y la autodeterminación de los pueblos indígenas frente a las presiones externas, como el megaproyecto del Tren Maya. Este enfoque busca transitar de un modelo de conservación impuesto externamente a uno donde las comunidades son los actores centrales en la protección de su patrimonio natural y cultural.