Los cambios demográficos y socioculturales experimentados en los últimos decenios en prácticamente todo el mundo tienen que ver con la transición demográfica y epidemiológica, es decir, con el descenso de la mortalidad y la fecundidad y con las variaciones asociadas a las pautas de morbilidad. Uno de esos cambios demográficos es el envejecimiento de la población. Este proceso de envejecimiento es diferencial según épocas y países; por ejemplo, la población española en tan sólo sesenta años duplicó la duración media de la vida.