POR MEDIO DE LÍMITES ESTATALES Y MUNICIPALES, LOS PROCESOS DE
FORMACIÓN DEL ESTADO MEXICANO han separado físicamente a las comunidades otomíes del norte del Estado de México y del sur de Querétaro. A simple vista parecería que las poblaciones indígenas de estas áreas se encuentran desconectadas entre sí. Sin embargo, un mismo
origen, una historia compartida y un continuo intercambio comercial
y ritual que ignoró límites estatales las han mantenido unidas a través
del tiempo, formando lo que consideramos una región étnica otomí.