Conexión interrumpida: radiografía de la brecha digital en 3 comunidades indígenas de México.

Por: Metztli Hernández (Coordinadora CEFO México)

En México, desde 2013 el acceso a internet es un derecho constitucional; no obstante, la reforma de telecomunicaciones, impulsada por el entonces mandatario Enrique Peña Nieto, fue mucho más que esto. Los cambios impulsados por el poder ejecutivo y legislativo a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión trastocaron la carta magna, con el propósito de asegurar que todos los mexicanos tengan acceso a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), incluyendo, pero no exclusivamente, la banda ancha. Asimismo, se establecieron condiciones de competencia y libre concurrencia en los servicios de telecomunicaciones y radiodifusión. 

«Las reformas a la ley de telecomunicaciones son el resultado de mucha presión, de mucha movilización de una buena parte de la pobalción con el fin de buscar el acceso a las concesiones para el uso del espacio radioeléctrico para el servicio de comunicación comunitaria. Nos parece muy importante que después de tantas luchas se abra la posibilidad ya de ir generando o de crear condiciones para la construcción de esta sociedad multicultural […]»(Marco Antonio Tafolla Soriano, Xoxocotla, Morelos)

Las TIC constituyen un amplio espectro de recursos técnicos y tecnológicos que facilitan la emisión, acceso y tratamiento de la información, lo que brinda “una [gran] oportunidad para superar obstáculos sociales y geográficos, aumentando considerablemente las capacidades de las comunidades para acceder a la información, compartir experiencias y prácticas en casi cualquier parte del mundo” (UNESCO, 2021).  No existe un consenso inequívoco que nos permita definir las TIC, sin embargo, tal como señala Esmeralda Sánchez Duarte (2008), estas se conciben como el universo de dos conjuntos [indisociables] representados por: las tecnologías de la comunicación (TC), constituidas para la transmisión de contenidos en diversos formatos como radio cine y televisión, y las tecnologías de la información (TI) caracterizadas por la digitalización de registros informáticos, de telemática y de sus interfaces. Lo que esta, y muchos otros ejercicios conceptuales aplicados a las TIC, tienden a omitir es que las TIC no se limitan a la última fase del proceso comunicativo.

 No solo se trata únicamente de recibir y decodificar mensajes, y en el mejor de los casos generar una respuesta por parte del emisor; por el contrario, las TIC participan en todo el proceso.  Desde la intención de comunicar por parte de los emisores, sean estos actores sociales, gubernamentales o incluso nosotros mismos, todos tenemos un mensaje importante que compartir, el cual preparamos y codificamos acorde al medio a utilizar, la voz, gestos, mensajería instantánea, etc.  Escogemos el canal más adecuado, la radio, la televisión, redes sociales, telefonía móvil, entre otras. Antes de lanzarlo al mundo, con la esperanza de que alcance al receptor deseado y con su respuesta, vuelva a iniciar el proceso comunicacional. Empero las condiciones no siempre están dadas para que este proceso sea directo y expedito, por el contrario, nos enfrentamos a infinidad de obstáculos, especialmente en el actual contexto globalizado, donde las distancias física, temporal y social son cada vez mayores.

Ilustración 01 proceso comunicacional.  Morales 2021

Por esta razón, la Asamblea general de las Naciones Unidas mediante la resolución 56/183 reconoció la ingente necesidad de aprovechar el potencial de las TIC para promover los objetivos del milenio e instó a todos los estados miembro a promover el acceso universal a las TIC, atendiendo a los obstáculos e impedimentos que limitan su acceso, lo que hoy conocemos como brecha digital. Por otro lado, la Declaración de los principios de Ginebra  estipula que los estados miembros y partes interesadas deben:

  • Brindar acceso universal mediante una infraestructura de red y aplicaciones de las tecnologías de la información y las comunicaciones, que estén bien desarrolladas, adaptadas a las condiciones regionales, nacionales y locales, fácilmente accesibles y asequibles y que, de ser posible, utilicen en mayor medida la banda ancha y otras tecnologías
  • Innovadoras, pueden acelerar el progreso económico y social de los países, así como el bienestar de todas las personas, comunidades y pueblos.
  • Desarrollar y aplicar políticas que generen un clima favorable para la estabilidad, previsibilidad y competencia leal a todos los niveles.
  • En las zonas desfavorecidas, el establecimiento de puntos de acceso público a las TIC en lugares como oficinas de correos, escuelas, bibliotecas y archivos, puede ser el medio eficaz de garantizar el acceso universal a la infraestructura y los servicios de la Sociedad de la Información.

Con base en lo anterior, México desarrolló la Estrategia Digital Nacional “México Digital”  en donde se expresa el plan de acción del gobierno federal para fomentar la adopción y el desarrollo de las TIC en México e insertar a su población en la Sociedad de la información y el conocimiento. Al término del periodo de 5 años (2013-2018) se tenía previsto una mejora en cinco grandes rubros de conectividad: 

  1. La transformación gubernamental
  2. Economía digital 
  3. Modelo educativo
  4. Salud y bienestar
  5. Innovación cívica y participación ciudadana. 

 Para ello el primer paso fue ampliar la conectividad mediante el despliegue de una red compartida de servicios móviles, reducir el costo del despliegue de costos de telecomunicación, acceso a banda ancha a través del programa México Conectado y la incorporación de una política satelital a largo plazo. Posteriormente se impulsó el desarrollo de habilidades digitales a través de una campaña de inclusión digital con énfasis en personas con discapacidad, indígenas, adultos mayores y grupos en situación de marginación y pobreza extrema; el establecimiento de una red nacional de centros comunitarios y de educación digital y la construcción de una base para interoperabilidad del gobierno para proveer mejores servicios públicos.

A cumplirse este plazo y en el marco de la celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, y tras culminar la primera etapa de la estrategia digital nacional, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) presentan el Diagnóstico de Cobertura del Servicio Móvil en los Pueblos Indígenas 2018. El cual pretende demostrar los avances en materia de conectividad tomando en consideración variables como el índice de marginación, la regionalización creada por el INPI y el aumento en el número de proveedores que brindan el servicio a nivel local, derivado de la reforma a la ley de telecomunicaciones antes mencionada. Entre los principales hallazgos de este Diagnóstico se encuentran los siguientes:

  • El análisis global muestra que el 82% del total de las localidades con presencia de población indígena cuentan con cobertura móvil en la tecnología 3G; pero solo el 40% de las localidades tienen acceso a cobertura en la tecnología 4G.
  • Se identificaron pueblos indígenas como el Seri (Sonora) y Pame (Querétaro y San Luis Potosí) en los que menos del 30% de su población cuentan con cobertura móvil en al menos una tecnología (2G, 3G o 4G).
  • En otros casos como los pueblos indígenas Cora (Nayarit), Chatino (Oaxaca), Chontal de Oaxaca (Oaxaca), Mixe (Oaxaca) y Triqui, (Oaxaca), al menos el 50% de la población cuenta con cobertura del servicio móvil en al menos una tecnología (2G, 3G o 4G).
  • Los pueblos indígenas con mayor población según el criterio etnolingüístico son los Nahuas (concentrados en mayor número en Puebla, Hidalgo y Veracruz) y Maya (península de Yucatán), en los cuales el 89% y 96% de su población respectivamente, cuentan con cobertura del servicio móvil en al menos una tecnología (2G, 3G o 4G).
  • A nivel entidad federativa y a manera de ejemplo, en los estados de Chiapas, Guerrero y Oaxaca se pudo identificar que el 76% de las localidades con presencia de población indígena cuentan con cobertura del servicio móvil en al menos una tecnología (2G, 3G o 4G).
  • En otros casos como Campeche, Quintana Roo y Yucatán, el 87% de las localidades con presencia de población indígena cuenta con cobertura del servicio móvil en al menos una tecnología (2G, 3G o 4G).

A primera vista, dichos indicadores sugieren que el acceso a las TIC ha sido resuelto y con ello, la brecha digital. Sin embargo:

“La brecha de conectividad y acceso a la información sigue siendo bastante amplia, pareciera que el tema de comunicación y acceso a la información como un derecho humano se comercializa en altos costos, es decir, si bien existe una o dos empresas que ofrecen el servicio de internet o también el servicio de conexión satelital, este llega a ser costoso y tanto en el primero como en el segundo, no se proporciona más amplitud de señal en otros espacios de la misma comunidad. La venta de fichas de internet por hora es más una búsqueda de dónde se encuentra esa señal y ello no te permite las condiciones y el espacio adecuado tan solo en mensajería hacia tus familiares, si necesitas buscar algo de información la señal es débil y también está el tema de seguridad pues los espacios abiertos no tienen las condiciones ya sea por el clima o por situaciones que puedan darse hacia la integridad de la persona, joven o niñ@. Al ser tan débil el acceso a la señal, también se reduce el tiempo para tener la información que deseemos buscar de medios confiables, pues muchas veces tampoco conocemos los buscadores seguros o las páginas confiables de información. A grandes rasgos tenemos un acceso reducido a la señal para la conexión y en muchos de los casos no hay señal” (María Helena Hernandez, Ejido Don Samuel, Campeche).

La brecha de conectividad y acceso a la información sigue siendo bastante amplia

La irrupción de la pandemia por COVID-19 no hizo más que exacerbar muchos aspectos desigualdad económica, política y social que afectan a las comunidades indígenas desde mucho tiempo atrás. Por un lado, vemos como las empresas de telecomunicaciones no invierten en zonas de alta marginación o con escasa población, incluso cuando esta se encuentra más bien dispersa, pues su rentabilidad es menor en comparación con los grandes centros urbanos. De igual forma, existe menor disponibilidad y variabilidad de dispositivos electrónicos, acorde a la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad de Tecnologías de la Información en Hogares (2018) menos del 20% de los hogares indígenas[1] cuenta con conexión a internet a través de un servicio de paga, lo que es correlativo con el 19.3% de los hogares indígenas que cuentan con una computadora o Tablet.  En cambio, el 77.3% dispone de un celular, los cuales (al menos) tienen conexión con las escasas redes 2G que quedan en nuestro país, lo que a ojos de los proveedores asegura la conectividad, aunque esta sea lenta e inestable[2].

«A pesar de la falta de conectividad y las restricciones económicas en las comunidades indígenas, el estudio del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL) señala que las personas generan estrategias de conectividad en función de sus posibilidades y condiciones locales y, debido a esto, las poblaciones indígenas utilizan las redes móviles como 3G y 4G para conectarse (IFETEL, 2018), y adquieren celulares y computadoras a pagos en tiendas de autoservicio que han proliferado en los municipios rurales del país» (Gómez y Martínez, 2020).

Bajo este panorama, la adopción del modelo educativo virtual diseñado por la Secretaría de Educación Pública (SEP) para reducir la crisis sanitaria, resultó ser extremadamente costosa, y en la mayor parte de los casos inviable. No solo se espera que cada alumno cuente con uno o más dispositivos, sino que cada “familia debe conectarse como pueda” (Pineda, 2020); esto sin considerar que hay localidades en donde tampoco se cuenta con energía eléctrica. Esto se complica si consideramos a la gran cantidad de jóvenes y niños que se ven en la necesidad de desplazarse grandes distancias para acceder a la señal. Aunado a lo anterior una escasa literalidad tecnológica limita el apoyo que los padres o tutores puedan brindar a los estudiantes.

«Cuando empezó lo de la pandemia (el internet) fue de mucha ayuda, si no tuviéramos internet aquí en la comunidad los alumnos saldrían a otros lugares para poder conectarse y tener clases virtuales, pero pues gracias a Dios tenemos aquí en la comunidad, fue de mucha ayuda para los jóvenes ya que a través de ellos pueden enviar tareas, tener clases virtuales, para que no se atrasen en las materias, para que no reprobaran de año»(Sebastiana Hernández, La Mancolona, Campeche)

Además del acceso a la educación, el derecho a la salud también se vio mermado, pues no existían las condiciones necesarias para garantizar una atención adecuada a la distancia. Otro rubro que considerar es el derecho de acceso a la información. En un contexto tan cambiante, en donde las cifras de contagios y defunciones van en aumento, el contar con información veraz, actualizada y constante, es cuestión de vida o muerte. De igual forma, la propagación de información falsa, que contradice las recomendaciones sanitarias o incluso niega la existencia del padecimiento, tiende a estar vinculado a la falta de acceso a fuentes confiables. Finalmente, es preciso mencionar el incremento en los procedimientos de administración y gobernanza digital; aspectos tan fundamentales como: emisión de documentos oficiales, constancias fiscales, el pago de servicios y acceso a programas de gobierno – mediante formularios en línea, o el contacto por correo electrónico- estribaron fuertemente en el uso de la TIC. Lo que excluye e invisibiliza a grandes sectores de la población que no tienen acceso a internet.

Para obtener mayor información sobre el acceso a Internet en los territorios indígenas de la península de Yucatán recomendamos escuchar a María Elena Hernández:

Referencias:

  1. IFT (2019) Uso de las TIC y actividades por Internet en México. Impacto de las características sociodemográficas de los usuarios (versión 2019) http://www.ift.org.mx/estadisticas/uso-de-las-tic-y-actividades-por-internet-en-mexico-impacto-de-las-caracteristicas-sociodemograficas-0
  2. Comisión Nacional de los derechos humanaos (2017) Derecho de acceso y uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Disponible  <http://appweb.cndh.org.mx/biblioteca/archivos/pdfs/foll_DerAccesoUsoTIC.pdf>
  3. Dulce Angelica Gómez Navarro y Marlen Martínez Domíngue (2020) Brecha digital indígena en tiempos de COVID-19- Disponible en <https://ichan.ciesas.edu.mx/brechas-digitales-indigenas-en-tiempos-de-covid-19-2>