Flor de Balsa

Escrito por Pablo Yépez – Equitable Origin

 ¿Es la producción de energía eólica limpia en toda su cadena de suministros y producción?

Las mejillas manchadas de polen de este kinkajú delatan que toda la noche bebió el néctar de un Ochroma, o árbol de balsa. Foto: Christian Ziegler

La balsa (Ochroma pyramidale) es una especie nativa de América, de amplia distribución geográfica, se la puede encontrar desde el sur de México hasta Bolivia, incluido las Antillas. Este árbol crece en áreas disturbadas en bosques húmedos tropicales, es de rápido crecimiento, y cumple un rol importante en el sistema ecológico de los bosques. Su flor muy llamativa y grande se abre al atardecer y permanece así toda la noche, su exquisita fragancia atrae a insectos polinizadores, que a su vez son el alimento de otros animales como: los kinkajúes, olingos, monos, y algunos roedores que serán la presa de algunas serpientes; entre sus pétalos también viven algunas especies de ranitas. Además de los insectos, otros animales como colibríes y murciélagos se alimentan del néctar de su flor y la polinizan. Las poblaciones de balsa que crecen en las orillas de los ríos de las selvas tropicales actúan como reguladores en las inundaciones, cuando el caudal de los ríos se incrementa.

Las sociedades nativas de los bosques tropicales conocen las bondades de la balsa desde hace mucho tiempo, ellos usan sus hojas en infusión para curar algunas enfermedades, también descubrieron la característica principal del tronco, una madera resistente y muy liviana, incluso flota en el agua, con ella, los indígenas americanos tallan elegantes esculturas, construyen viviendas, botes y bateas para preparar alimentos, elaboran juguetes como los zancos; la balsa fue utilizada para construir medios de transportes marítimos y fluviales, lo que permitió  a los indígenas (según algunos estudios) navegar grandes distancias.

En este contexto, la balsa ha sido motivo de grandes titulares de noticias en el mundo, en 1947 el explorador Thor Heyerdahl, construyó una balsa a la que le bautizó con el nombre de Kon-tiki y zarpó desde las costas del Perú hasta la Polinesia, ayudado solamente por las corrientes y el viento. Es célebre la historia del balserito cubano Elián que llegó muy niño hace aproximadamente 20 años a la costa de Estados Unidos. En el mundo la madera liviana de la balsa es utilizada principalmente para fabricar tablas de surf y aviones a escala para practicar aeromodelismo.

Debido a las propiedades únicas de la madera de la balsa, hoy se la utiliza para fabricar las aspas de generadores eólicos, esta nueva forma de producción de energía “limpia” está en auge, y supera de largo a la industria de generación fotolumínica, ya que la eólica puede producir energía durante todo el día. Esta fiebre por construir generadores eólicos, demanda de enormes cantidades de madera de balsa, lo que ha provocado su explotación indiscriminada principalmente en la Amazonía ecuatoriana (inclusive durante la pandemia provocada por el COVID-19), y ha incentivado una serie de emprendimientos por parte de los mismos comuneros indígenas, quienes conocen la ubicación de estos árboles en sus territorios, y los talan sin ninguna referencia técnica. Estos hambrientos madereros se adentran en territorios prístinos en donde viven comunidades indígenas que se encuentran en aislamiento, las mismas que pueden ser víctimas de enfermedades para las cuales no tienen defensas; además de las violaciones culturales y sociales a las que se ven expuestas las poblaciones indígenas por estas actividades agresivas, el que carga con  el mayor impacto negativo: es el ambiente biodiverso y único de las selvas tropicales, se está arrasando con toda la población de balsa sin importar su enorme servicio ambiental, cultural e histórico.

Cabe resaltar que la producción de energía limpia, debe ser limpia a lo largo de la cadena de producción y suministros, de ninguna manera se puede justificar la destrucción del ambiente y sus culturas para satisfacer la necesidad de los usuarios de energía alternativa, la producción de generadores eólicos debería garantizar que los suministros vengan de bosques sembrados y certificados, en donde se haya aplicado las mejores prácticas ambientales y sociales. La carrera por el desarrollo y fabricación de energías limpias está avanzando, de igual manera debe avanzar la responsabilidad social, los usuarios-compradores debemos exigir orígenes justos y transparencia durante toda la cadena suministros y producción. 

Tala improvisada de balsa, Amazonía ecuatoriana. Foto: Mercy Payaguaje
Tala improvisada de balsa, Amazonía ecuatoriana. Foto: Mercy Payaguaje