El Golfo de México (GM), escenario para el descubrimiento y conquista del nuevo mundo, se caracteriza por
poseer una plataforma continental heterogénea en la que desembocan un gran número de cuerpos de agua. Para
la porción veracruzana, su heterogeneidad ambiental promueve una gran riqueza de recursos naturales costeros
y marinos que se traducen en su importancia ecológica, económica y comercial. Lo anterior ha fomentado el
desarrollo de actividades pesqueras, portuarias, y un creciente desarrollo petrolero.
El establecimiento de Áreas Naturales Protegidas (ANP), ha sido la principal estrategia para la conservación de
recursos naturales en México aunque los ecosistemas marinos se encuentran aún subrepresentados con relación
a los terrestres (CEMDA, 2016). A lo largo de las regiones costeras y marinas del GM se distribuyen áreas de
importancia para la conservación como son: Áreas Naturales Protegidas, Sitios Ramsar, o en su defecto Regiones
Marinas Prioritarias y Sitios Marinos para la Conservación de la Biodiversidad (SMCB-Figura 1). Sin embargo, su
conocimiento y estudio es mucho menor que el de otras regiones marinas del país.