
¿Qué alternativas de desarrollo de los pueblos indígenas existen desde el territorio? No hay una sola respuesta para esta pregunta, pero al analizar las opciones sobresalen aquellas propuestas que son transversales, prácticas y que nacen desde la cosmovisión de los mismos pueblos. Las iniciativas de Bioemprendimientos cumplen con estos criterios, es por esto que han ganado tanta relevancia en los últimos años. Los Bioemprendimientos son más que una palabra inventada, y son más que una expresión de moda. Hoy en día, una búsqueda web del término arroja más de 40 mil resultados, que a su vez nos llevan a páginas sobre noticias, convocatorias, y otros anuncios relacionados al tema. La realidad es que, de alguna manera, los Bioemprendimientos representan un nuevo paradigma en el ámbito de la conservación ambiental y fortalecimiento de las culturas indígenas. Muy atrás han quedado los tiempos donde prevalecía una visión dogmática de la conservación ambiental, en la que no había espacio para la conservación y fortalecimiento de las culturas indígenas que habitan los territorios. Cada vez está más claro que es necesario ver a la conservación ambiental y cultural como dos lados de la misma moneda. Las iniciativas de bioemprendimientos representan esta visión, una que pone en el centro y le apuesta al inmenso valor cultural que tienen los productos y gestores provenientes de comunidades indígenas. La promoción de este tipo de productos tiene un beneficio doble. Por un lado, se aporta a la economía familiar, y por otro, se crea una nueva fuente de ingreso independiente de la explotación de recursos naturales, reduciendo la presión sobre los bosques. Adicionalmente, a lo largo de estas iniciativas, se fortalecen las culturas y la cosmovisión de los pueblos indígenas.
Fundación Raíz, aliado estratégico de Equitable Origin y el CEFO indígena en Ecuador, ha venido ejecutando desde junio del 2021 un proyecto de fortalecimiento de Bioemprendimientos en comunidades indígenas Sionas y Siekopai en la Amazonía. Este proyecto tiene el apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones del PNUD Ecuador, del Programa de Apoyo al SNAP del Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica y la Cooperación Financiera Alemana. Este proyecto está enfocado en sacar adelante bioemprendimientos basados en la yuca (Manioc esculenta) y el chontaduro (Bactris gasipaes), dos cultivos fundamentales tanto para las culturas Siona y Siekopai como para la gran mayoría de culturas Indígenas amazónicas. El proyecto está enfocado en 3 principales ejes de acción: la revalorización de las chakras (huertos indígenas biodiversos), el fortalecimiento organizativo de asociaciones productivas de mujeres, y la capacitación gastronómica para la transformación de productos e implementación de buenas prácticas sanitarias y de producción. Como actor clave en el territorio está la Asociación de mujeres de Waiya “ASOPROASIENW”, representada por Leorvis Piaguaje, previamente entrevistada por el CEFO dentro del segmento Voces Indígenas.
Esta Asociación elabora productos en base a la yuca y está comercializando desde hace poco más de 3 años el Neapia, una salsa de ají típica del pueblo Siekopai pero que también se elabora en otros pueblos amazónicos bajo el nombre de tucupi negro, kumaji, ají negro, kanyzi pudidy y cassareep. Durante los últimos años, esta salsa ha ganado prominencia y ha llamado la atención de chefs debido a su característica umami, el denominado “quinto sabor”. Raíz está trabajando en conjunto con la asociación para comercializar este producto y posicionarlo en el mercado. Una característica que se destaca del proyecto ha sido la asociatividad y su aplicación práctica. Fundación Raíz ha trabajado con otras ONGs, instituciones públicas, gobiernos locales, y el sector privado en actividades varias para el fortalecimiento de cadenas productivas dentro de comunidades. Junto con espai-epicur, por ejemplo, se capacitó a 12 jóvenes de comunidades, de los cuales 6 estuvieron becados con fondos administrados por Fundación Raíz y 6 por fondos de Fundación Centro Lianas, organización que trabaja en piscicultura nativa en comunidades indígenas. Esta beca le brindó una perspectiva única y nuevas habilidades a gestores de comunidades, quienes fueron capacitados en Quito no solo en temas gastronómicos sino también administrativos, contables y de gestión. Articulado a la beca y al proyecto como tal, se desarrolló el evento Latitud Cero, un evento celebrado anualmente que en su última fase tuvo el concepto “De la selva a la mesa”. Este evento fue una oportunidad para darle realce a ingredientes que no son solo de la selva, sino que son producto de procesos culturales milenarios llevados a cabo por comunidades indígenas. Otra instancia donde la asociatividad se puso en práctica fue durante la construcción de un centro de acopio en la comunidad de Waiya. Este centro fue construido con fondos de dos ONGs aliadas a Raíz, Fundación Alianza Ceibo y Rainforest Foundation mediante el programa Amazon Emergency Fund (AEF). Adicionalmente, Raíz trabajó junto con el GAD de la provincia de Sucumbíos para la adecuación del terreno y la organización de un evento de inauguración. Raíz continuará trabajando en este proyecto, mediante acciones que lleven al posicionamiento de los bioemprendimientos y las asociaciones que los respaldan, enfocándose en su sostenibilidad.
La clave del éxito y relevancia actual de los Bioemprendimientos como enfoque gira en torno a un concepto: la revalorización de productos autóctonos. Estos productos cuentan una historia, y su valor radica tanto en sus características propias como en el contexto en el que se conciben. Detrás de cada bioemprendimiento hay prácticas culturales y expresiones propias de la cosmovisión de los pueblos indígenas. Estas prácticas tienen miles de años y van de la mano con procesos de relevancia e impacto a nivel mundial, como son la domesticación de especies o la creación de herramientas fundamentales para la transformación de materias primas. La diseminación de estos bioemprendimientos puede abrirle la puerta al público general a un mundo de riqueza cultural, ambiental, pero también de lucha. Este último punto es de suma importancia, ya que detrás de las iniciativas de Bioemprendimientos casi siempre están las mujeres, mujeres que por mucho tiempo han cumplido un rol secundario dentro de sus comunidades al ser marginadas económicamente debido a su exclusión de las plazas de trabajo ofrecidas por industrias extractivas y de agricultura de monocultivo adentradas en el territorio. Puestos de trabajo que han sido ocupados principalmente -si no exclusivamente- por los hombres. Con los bioemprendimientos, las mujeres de comunidades indígenas tienen una oportunidad de salir adelante, cerrando esa brecha social y económica dentro y fuera de las comunidades, y fomentando en el proceso una nueva y fuerte apreciación por sus productos propios y los procesos que los sustentan.
Descarga libremente la «La chacra Siekopai», esta interesante guía busca motivar a las familias jóvenes para que cultiven de nuevo sus chacras y que no se pierdan las plantas de la cultura Siekopai.