Pueblo Achuar, la Vida Antes Que el Petróleo

Por: Segundo Chuquipiondo Chota / Comunicador social

800 mil hectáreas ancestrales ocupadas por los Achuar del Pastaza se ven amenazadas por la pronta explotación de GeoPark en el Lote 64

La líder comunitaria Achuar Andrea Cisneros López se dirige a la asamblea, animando a las mujeres a asumir mayores roles de liderazgo. Foto: Segundo Chuquipiondo

La vida en territorio Achuar inicia mucho antes de rayar el día. La oscuridad de la madrugada se interrumpe con algunas linternas que aparecen y desaparecen como luciérnagas en las casas de la comunidad nativa de Puerto Rubina (Ubicada a ocho horas de navegación desde la ciudad de San Lorenzo en la Provincia de Datem del Marañón-Loreto-Perú, muy cerca de la frontera con el Ecuador). La toma de Wayusa (un purgante natural y energizante) se da desde las cuatro de la madrugada hasta las cinco y media tras la última arcada del hombre que la bebió para mantener su estómago limpio y darse energía para el día. Ahí, a miles de kilómetros de la capital del país, Lima, la vida sigue su cauce sin presión de intereses de ningún lado.

La comunidad Nativa de Puerto Rubina está es la sede de la segunda Asamblea (Del 24 al 29 de noviembre) que cada año organiza la Federación de la Nacionalidad Achuar del Perú (FENAP).  La asamblea tiene una agenda clara: la defensa territorial, el respeto del derecho a la libre determinación y consensuar las necesidades y propuestas que tienen como pueblo (Achuar – Familia del jibaro). Esta vez asisten un poco más de 300 delegados de 45 comunidades que componen la Federación Indígena.

A medida que pasan las horas la preocupación aumenta. Los adultos, jóvenes y niños son conscientes de lo que puede pasar con sus vidas tras permitir el acceso de la empresa petrolera, GeoPark, en territorio Achuar. En sus rostros se expresa la preocupación, pero también la esperanza de consolidarse como pueblo indígena junto con sus aliados: El Gobierno Territorial Autónomo Wampis, organizaciones internacionales de apoyo como la Rainforest Norway y Amazon Watch, también las ONG Peru Equidad y el Instituto Internacional de Derecho y Sociedad (IIDS), con el asesoramiento técnico.

La finalidad de estas alianzas es la defensa territorial y la vida como pueblos del bosque, esta coalición sería como un muro de protección tras los constantes anuncios públicos que viene haciendo la empresa GeoPark para el pronto inicio de explotación en el Lote 64, un área que cubre la mayoría de los bosques del Pueblo Achuar.

Presentación a la Asamblea Achuar sobre su reclamo legal por su territorio ancestral de cerca de 2 millones de hectáreas. Foto: Segundo Chuquipiondo

GeoPark: Estamos listos para la explotación

El primer trimestre de este año 2019, la empresa GeoPark Ltd, con operaciones existentes en Colombia, Argentina, Brasil, Chile y Perú, ofreció invertir 200 millones de dólares en el Lote 64, específicamente en Situche central 2X y 3X muy cerca de la comunidad de Putuntsa, afectando directamente a los afluentes del Pastaza y el Morona, es decir, al río Husaga, Manchari y HuitoYacu, de dónde dependen varias comunidades nativas para la pesca y la recolección de agua para su alimentación diaria.     

Putuntsa es una comunidad indígena Achuar con ocho familias aproximadamente, ubicada en la provincia de Datem del Marañón, Loreto. “Ya por el año 2005 la empresa Talismán intentó ingresar a la zona y la movilización de las comunidades aledañas a Situche lo impidieron. Ahora GeoPark intenta hacer lo mismo, por eso vine a esta asamblea a solicitar el apoyo de todos para protegernos” comenta Chiwiant Majian Pusut, presidente de AIM, una de las bases de FENAP.

Además, Chiwiant alerta que muy cerca del lugar denominado 2X y 3X hay como una posa de 50 metros de ancho y 100 metros de largo que no fue remediado y sirve como bebedero para algunos animales. Revela mucha preocupación en su rostro sudoroso por el exagerado calor en la selva.

“Ellos están usando la misma estrategia de todas las empresas que han intentado ingresar a nuestro territorio. Nos están dividiendo entre los Achuar del Morona y el Pastaza quienes están muy cerca de la zona donde quiere operar GeoPark. Hemos visto que la empresa ha dejado enfermedades que no conocíamos como el Sida y otras de la misma contaminación. Ya nos han dividido entre los que están de acuerdo y los que no, hasta han dicho que pronto ingresará el ejército para sacar a los Achuar del Pastaza con las armas. Por favor, les pedimos a todos los que nos vean que nos ayuden, nosotros SÓLO QUEREMOS VIVIR Y EL PETRÓLEO ES MUERTE” agregó Shibian Majian.

Un participante de la Asamblea muestra los símbolos de autoridad Achuar, incluida la corona emplumada, collares y una escopeta de caza. Foto: Segundo Chuquipiondo

Por un lado, la empresa, continua con celeridad los trámites a nivel local, regional y nacional para iniciar sus operaciones lo más pronto posible. Ha presentado su Estudio de Impacto Ambiental (EIA) al Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (SENACE) y a la fecha se encuentra en periodo de evaluación.

Por otro, desde la comunidad Nativa de Puerto Rubina, “No podemos dar licencia social a una solicitud que no hace caso a nuestros derechos, el principal que es la consulta previa, ya que estamos ubicados en el área de influencia” expresa con indignación Jeremías Petsen, presidente de la FENAP.

El petróleo trae muerte. ¿cómo púes vamos a vivir así?

Desde hace más 42 años de manera ininterrumpida el oleoducto norperuano a traslado el crudo por la Amazonía hasta la costa de nuestro país. El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) tras los derrames ocurridos en Mayuriaga (Amazonas) y Morona (Loreto) en 2016, determinó que la corrosión del ducto se debe a la antigüedad del mismo, que es necesario tomar medidas de contingencia si se quiere continuar con la explotación del hidrocarburo. Siguen los cuatro años y aún no existen declaraciones oficiales al respecto y la voluntad política para iniciar un proceso de cambio del ducto para garantizar la vida de las comunidades que se encuentran en el área de influencia.

Se termina el día, el sol ha bajado su intensidad, pero la reunión Achuar aún sigue.  A este pueblo, le sobran razones para no querer actividad petrolera en lo que llaman su “territorio ancestral”.

Una madre Achuar, llamada Rosa Yampis, explica, luego de pedir respetuosamente la palabra y tras un fuerte suspiro para sacar lo que existe en lo profundo de su corazón: “E visto personalmente lo que ha hecho la empresa petrolera en la comunidad de Pampa Hermosa, vi a los animales muriendo, los peces tienen otro sabor, y cuando nos bañamos ahí en el río contaminado, da comezón, da picazón, ganas de vomitar. El petróleo trae muerte. ¿cómo púes vamos a vivir así?” se pregunta mientras lucha por contener sus lágrimas al culminar de hablar.

Ante este cúmulo de hechos que vienen ocurriendo a espaldas de las comunidades Nativas de la región Loreto. El pueblo Indígena Organizado en la Federación de la Nacionalidad Achuar del Perú (FENAP) ha emprendido una estrategia denominada “litigio estratégico” cuya finalidad es unir y consolidar a sus 45 comunidades en una demanda conjunta para el reconocimiento de la personería jurídica del pueblo Achuar del Pastaza (Como una nación indígena con territorio integral, no en pedazos como son las comunidades), asimismo, la titulación del territorio integral del pueblo con la propiedad de los bosques (Sólo se han titulado 17 comunidades a la largo de 40 años) y la nulidad de los lotes petroleros establecidos sin consulta previa (El Estado otorgó los Lotes 64, 166 y 196 ubicados en el 100% del territorio Achuar. Ver el mapa territorial Achuar). Este pueblo que tiene como base histórica la expulsión de cinco empresas petroleros de su territorio.

Desde el 2014, con asesoría del IIDS, ha tomado una serie de acciones una serie de acciones que van desde el reconocimiento de la personería jurídica (Ya cuentan con el reconocimiento dado por el Gobierno Regional de Loreto, 25 de junio 2018-RER 253-2018-GRL-P) del Pueblos Achuar del Pastaza (No fragmentada en comunidades), la exigencia de la titulación integral de los territorios, y que los lotes petroleros otorgados sin consulta sean anulados.

Toma de decisiones

La idea principal es que, mediante un proceso legal, se logre la incidencia política (con tomadores de decisiones regionales y nacionales) que garanticen el respeto de los derechos indígenas del pueblo Achuar, amparados en las normas internacionales y aceptadas en la legislación nacional peruana.

Desde muy temprano los asambleístas se reúnen en círculo en la maloca comunal para tomar masato (esta bebida tradicional es hecha a base de yuca y tiene un grado alto de fermentación), que por tradición se brinda de una forma muy peculiar: Las mujeres sirven la bebida en tazones de gran proporción, luego ellas se desplazan alrededor del círculo de personas que beben un poco, devuelven el recipiente, que es limpiando a los bordes por las que sirven, para luego ser entregado al siguiente de manera sucesiva hasta terminar el circulo. Luego pasan al lugar donde se lleva a cabo la asamblea que va en horario corrido hasta las 4 de la tarde.

La Asamblea Achuar (máxima instancia de toma de decisiones en conjunto) continua. Por la experiencia, los principales líderes Achuar consideran que una semana es el tiempo estimado para llegar acuerdos sólidos sin presiones de tiempo.

Legado Achuar: Lucha y unidad por la vida

El APU José Yampis Chumpi, presidente de una de las bases comunales (organización Achuariti Takat Iruntramu – ATI) que integra la Federación Nacional del Pueblo Achuar del Pastaza (FENAP); comenta su historia:

“Nosotros siempre hemos estado en Lucha, en Resistencia y en Unidad porque así nos pedían nuestros abuelos y es lo que yo les pido a mis hijos y alumnos del colegio donde trabajo como profesor. Sabe, no es la primera vez que intentan ingresar a nuestro pueblo, hasta con engaños han venido, pero la respuesta siempre fue la misma por más de cuatro décadas, nosotros no queremos petróleo” el Apu Yampis observa el cielo que le ayuda a recordar y continua, “la constitución de la organización se dio en 1985, diez años después, empezaron a llegar empresas como Ecoplanet, Arco, entre otras que pretendieron ganar confianza para ingresar. No les permitimos”

“… Nuestros abuelos nos dejaron un mensaje, que primero está la vida de nuestro pueblo antes que el petróleo y es esa ¡es nuestra misión aquí!”

Miembro de la comunidad Achuar bebiendo masato. Foto: Segundo Chuquipiondo

Esta lucha permanente ha tenido sus hitos importantes como el reconocimiento dado por el despacho de la congresista Tania Pariona (congreso de la República peruana), el reconocimiento como pueblo Achuar dado por el Gobierno Regional de Loreto y este último que sirve como base para solicitar la personería jurídica como pueblo.

El achiote (tinte natural de color rojo) resbala sobre los rostros de los Achuar, la corona que los distingue de lejos a otros pueblos indígenas está hecha a base de pluma de pinsha (Tucán) y sus colores resaltan el rojo, amarillo y en algunos casos el turquesa. La apariencia de guerreros es resaltante, pero a esta asamblea no está permitido ingresar con lanzas y escopetas –Usadas habitualmente- “Nos acompaña un periodista, en otros lados no se va entender que así somos acá” explica uno de los asambleístas que amablemente se ofreció a traducir las conversaciones, ya que el 100% de la reunión se da en legua Achuar. El calor abraza a niños y adultos, son casi el medio día y se hace un pequeño receso para beber más de masato.

Raquel Irigoyen directora del Instituto Internacional de Derechos y Sociedad (IIDS), quien también participó de la asamblea explicó en detalle de que se trata la estrategia de conseguir la personería jurídica como pueblo “se imagina, como la empresa o cualquier persona que ingrese a territorio Achuar estaría obligada a dar una notificación para hacerlo, asimismo, también daría acceso al Pueblo Achuar a ser participante activo de las decisiones que la empresa y Estado pretendan tomar sobre su territorio, del mismo modo, hacer efectivo la soberanía y la gobernanza indígena que por derecho les corresponde” dijo.

Por su parte, Juan Carlos Ruíz, abogado especialista en derechos indígenas, reafirma que los pueblos deben estar conscientes de dos cosas: La primera que tienen todo el derecho a recibir beneficios de la actividad extractiva y la segunda la demanda histórica a ser tomados en cuenta en la toma decisiones se debe hacer valer por estar contemplada en la norma nacional (mediante la ratificación del Convenio 169 de la OIT) e internacional, tras la declaración de las Naciones Unidas sobre derechos Indígenas.

En el Perú, la sociedad civil organizada se muestra vigilante ante la posible aprobación de la “Nueva Ley de Hidrocarburos 26221” que en principio dará más de 80 años de concesión a las empresas y permitirá en el “Fracking”, un tipo de perforación que necesita grandes extensiones de territorio por su infraestructura ramificada, que funciona como posos de dónde se sacaría el hidrocarburo. Aún no está aprobada. Hubo una cuestión previa y volvió a la Comisión de Energía y Minas, según informa congreso de la república.

Puede que no importa, si la historia ha marcado un precedente. A mediados del 2018, el Cuarto Juzgado Constitucional de Lima, declaro la nulidad de los contratos petroleros (exploración y explotación) del Lote 116, ubicado en la región Amazonas. Este fallo, se dio tras identificar que el Ministerio de Energía y Minas, junto con la empresa nacional Perupetro no habían cumplido con el debido proceso de consulta previa, para conseguir el consentimiento de las comunidades nativas de la zona.

Tras medio siglo desde que se inició la actividad petrolera en la región Loreto – lo cual viene con constantes derrames de crudo por el mal estado del ducto y la pobreza extrema en la que se encuentran las comunidades – un escenario se ha preparado en cual Lote 64 también terminará nulo. Así será, si los Achuar logran su meta.

Una versión de este artículo en inglés puede encontrarse en https://intercontinentalcry.org/for-the-achuar-life-comes-before-oil/