La necesidad de asignar recursos para la implementación de medidas de mitigación y
adaptación en el presente para hacer frente al cambio climático se ha hecho evidente en los
últimos años debido al alto costo que representaría no hacerlo en el largo plazo. De acuerdo a
la Agencia Internacional de Energía (AIE), en caso de no tomar acciones para mitigar y
adaptarse al cambio climático antes del 2020, los niveles de temperatura rebasarán los 2º C
establecidos por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) de la
Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC)1. Asimismo, los costos de la inacción podrían incrementarse hasta el equivalente del 5 al 20% del PIB
global2.